LIBRO: Freaks

noviembre 14, 2016


Por LAURA BETANCUR

Hoy en día lo sociedad actual y contemporánea en la que vivimos, se enfrenta constantemente a un serio problema que podría decirse, se ha venido heredando de generación en generación, la discriminación. Este mal social que está al acecho de las personas en todo momento.   Aunque ha habido leves cambios y leves progresos, en general, la discriminación sigue presente en nuestra cotidianidad. La discriminación de género, por origen étnico, por discapacidad o enfermedad, por orientación sexual, por religión, por creencias políticas, por apariencia física, por condición socioeconómica, por origen nacional, entre muchos otros tipos de discriminación a la que nos enfrentamos cada día y más específicamente, a la que se enfrentan las personas miembros de estas minorías.

Pero, ¿cómo es esto posible? Con todos los avances tecnológicos, los avances científicos, inclusive los avances sociales y políticos, ¿cómo es que aún se presentan situaciones como estás? Esto nos daría una evidencia de que últimamente la sociedad y las personas se están deshumanizando y se están volviendo más intolerantes. Apuntándolo específicamente a nuestro país Colombia y a Bogotá, basta con solo mirar cosas como el transporte público, donde la gente se trata peor que animales solo por conseguir un asiento; o los obreros ofendiendo a las mujeres que ven a su paso; los problemas a los que se enfrentan día a día jóvenes en los colegios por ser homosexuales, problemas que los han llevado inclusive a suicidios; o para más colmo, los movimientos sociales masivos de personas que por falta de raciocinio común, de entendimiento o simplemente por haber sido educados de una manera tan dogmática, salen a marchar en contra de el respeto a los derechos de los homosexuales. Porque sí, a este punto de intolerancia hemos llegado en pleno siglo XXI, y digo hemos porque este no es un hecho que afecta solo a las minorías o a las personas que no están a su favor, sino nosotros también al estar en contra y no pronunciarnos, estamos siendo causales de forma indirecta de este maltrato hacia las personas.



Pero dentro de todo lo malo, se encuentra algo bueno, y eso somos nosotros los jóvenes, las nuevas generaciones, que tenemos en nuestras manos las herramientas y en nuestras mentes y corazones la obligación de actuar para que esto no siga ocurriendo, somos nosotros quienes debemos levantar nuestras voces, porque todos sin importar nuestras condiciones, nuestras decisiones, nuestras preferencias o nuestros orígenes, merecemos respeto. Porque somos todos humanos, ninguno de nosotros es más o menos por ninguna de estas condiciones y nosotros mismos, los que entendemos como son las cosas, debemos empezar a educar y hacer entender a las demás personas que todas estas conductas y maltratos son equívocos y deben cesar de una vez por todas.

Es por esto que decidí tratar este tema en mi libro, porque me cansé de quedarme callada ante estas situaciones que me molestan tanto. La selección de los textos fue muy específica ya que necesitaba encontrar textos en donde el lector se sintiera como esta persona, que sintiera el dolor y el daño que causa la intolerancia de los demás. Escogí también temas actuales, como lo es la discriminación religiosa hacia los musulmanes, que en estas épocas de guerra en sus países son vistos como terroristas y criminales. Finalmente, el objetivo era que el lector reflexionara sobre éste tema y que si él comete el error de juzgar y discriminar, que lo cambie ya que vio estas situaciones desde otro punto.

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